He pasado por muchos gorros, pero este realmente aguanta el trote diario del hospital sin inmutarse. Lo que más valoro es que, tras muchísimos lavados, la tela sigue manteniendo esa suavidad del primer día y no ha perdido la forma para nada. El ajuste es súper rápido y se queda en su sitio durante todo el turno, incluso cuando no paro de moverme, y la banda interior para el sudor es un acierto total porque evita cualquier picor o molestia en la frente durante las cirugías. Además, los botones laterales son la salvación para mis orejas al sujetar la mascarilla, y cabe perfectamente todo el pelo en la parte de atrás sin que se sienta apretado. Es una prenda con un acabado muy profesional que se nota resistente; te olvidas de que lo llevas puesto incluso en las jornadas más pesadas.