Llevaba tiempo buscando algo que rompiera con lo aburrido del equipo convencional y estas tijeras amarillas han acabado siendo un acierto total para mis jornadas en el hospital. Lo que de verdad las hace destacar es el diseño en L de las cuchillas ya que meterse debajo de un vendaje apretado ahora resulta sencillo y mucho más respetuoso con la piel del paciente. Se nota que el acero es de primera por lo bien que cortan desde gasas hasta esos blísteres de medicación que a veces se resisten ofreciendo siempre un trazo limpio y sin tirones. Ese acabado brillante no solo queda genial con el uniforme sino que ayuda un montón a localizarlas de un vistazo entre el resto de instrumentos clínicos. Me encanta que sean tan ligeras que ni las sientes en el bolsillo, pero a la vez responden con muchísima seguridad cuando necesitas rapidez en plena cura. Al final, se han vuelto mi herramienta favorita porque me agilizan el trabajo en planta aportando un estilo único que no pasa desapercibido entre los compañeros.